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Cuadro de Santa Hilda pintado por James Clark |
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Ruínas del Monasterio de Whitby |
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Ammonites del género Dactylioceras |
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El género Hildoceras debe su nombre a Santa Hilda |
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Un ejemplar de ammonites snake stone |
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Cuadro de Santa Hilda pintado por James Clark |
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Ruínas del Monasterio de Whitby |
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Ammonites del género Dactylioceras |
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El género Hildoceras debe su nombre a Santa Hilda |
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Un ejemplar de ammonites snake stone |
La Comisión Estratigráfica Internacional ha asignado un "clavo dorado" en el cauce del río Argos, en Caravaca de la Cruz (Murcia), para establecer el limite Hauteriviense-Barremiense a nivel global, lo que se denomina sección estratotipo y punto de límite global. Sirven para indicar la edad de inicio de una unidad cronoestratigráfica.
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Ejemplo de clavo dorado como referencia global |
Los clavos dorados se conceden para establecer como referencia en el paso entre dos periodos geológicos o sus divisiones estratigráficas. Quedan definidas a nivel global, y generalmente se configuran en base a los estudios paleontológicos del estrato. En esta ocasión determinan el límite entre el Hauteriviense y el Barremiense. Este límite ha quedado establecido en 125,77 millones de años.
Esta zona ya fue propuesta como referencia del límite Hauteriviense-Barremiense en el estudio llevado a cabo por Miguel Company, José Sandoval, J. M. Tavera, Roque Aguado y L O'Dogherty, publicado en enero del 2005 bajo el título de "La sección del Río Argos (Caravaca, Murcia), referente global para el estudio del límite Hauteriviense-Barremiense (Cretácico Inferior).
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La flecha blanca indica el límite Hauteriviense-Barremiense |
El río Argós tiene su nacimiento en el término municipal de Caravaca de la Cruz (Murcia), y continua por el de la vecina localidad de Cehegin. Al inicio de su recorrido fluvial, atravesando los términos de ambas localidades.
El tramo Hauteriviense-Barremiense, en sus afloramientos de la cabecera del río Argos, es particularmente muy rico en ammonites, lo que ha facilitado notablemente este estudio.
La zona donde se ha establecido el límite Hauteriviense-Barremiense está localizada al oeste de Caravaca, en las proximidades de la Hospedería Rural El Molino del Río Argos.
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Paredes donde se encuentra el punto de referencia, frente al Molino del Río Argos |
Los sedimentos que afloran están formados por bancos de calizas margosas de color amarillento grisáceo, alternando con bandas de margas grises.
Para establecer los límites entre periodos o pisos geológicos, se utiliza el hallazgo de fósiles guía, los cuales tienen un reducido espacio temporal. La presencia en estos estratos del ammonite Taveraidiscus huggi ha sido la clave para esta determinación.
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Taveraidiscus hugii |
Taveraidiscus hugii (OOSTER, 1860), es un ammonite perteneciente a la superfamilia Perisphintaceae y a la familia Holcodiscidae. Su nicho cronológico se sitúa en el Barremiense Inferior, zona Hugii. De concha bastante involuta, presenta una ornamentación formada por costillas muy finas y densas, ligeramente sinuosas, y bifurcadas desde la parte inferior.
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Taveraidiscus hugii |
De alguna manera sirve para realzar la presencia de la localidad de Caravaca de la Cruz en el mapa geológico mundial.
Por sus características biológicas, los ammonites mantienen su cuerpo blando recubierto por una concha exterior, motivo por el cual, los conocimientos que tenemos de la anatomía de su cuerpo se basan en los fósiles de sus conchas, formadas por aragonito. Excepcionalmente se ha encontrado algún resto del tejido blando, pero bastante aplastado. Ahora, por primera vez, tenemos una muestra de los músculos de un ammonite en tres dimensiones.
Se trata de un Sigaloceras inodatum, que vivió hace unos 165 millones de años, en el Calloviense (Jurásico Medio), y procedente de Fairford, Gloucestershire, U.K. Fue descubierto por un recolector de fósiles llamado Neville Hollingworth, en el año 1998. Desde su descubrimiento ya se conocía la presencia de tejido blando fosilizado en su interior, en más cantidad de lo que hasta la fecha se había podido encontrar en otros ejemplares, lo que convertía a este fósil en una pieza única.
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Sigaloceras inodatum |
Se utilizaron varios métodos de reconocimiento, pero siempre sobre su concha externa, pues no se atrevían a partir el ejemplar para estudiar su interior, por el deterioro que esto provocaría en la pieza.
Inicialmente se tomaron fotos del exterior del ejemplar, que al ser parcialmente translúcido, permitía ver parte del contenido interno, pero sin apenas detalle. Posteriormente se llevó a cabo una tomografía computarizada, estudiando su interior a través de rayos x, pero dicho escaneo no proporcionó la suficiente información, debido al alto contenido de carbonato cálcico en el fósil.
Recientemente, con una tecnología más avanzada, un grupo de investigadores dirigido por Lesley Cherns, de la Universidad de Cardiff, han realizado un nuevo análisis por medio de exploración de neutrones. Este método les ha permitido obtener información suficiente para poder reproducir digitalmente sus músculos y órganos vitales, pudiendo llevar a cabo una reconstrucción tridimensional a través del ordenador.
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La concha retroiluminada nos permite ver parte de la masa muscular fosilizada en su interior. |
Entre la información más relevante obtenida de este estudio, podemos destacar que los ammonites se desplazaban utilizando su hiponomo, que es un órgano muscular en forma de embudo, que expulsando el agua, les permitía empujarse hacia atrás. Esto que ya se sospechaba por la comparación con los tejidos blandos de los actuales Nautilus, queda de este modo confirmado y demostrado. Además se ha podido constatar también la presencia de unos músculos dorsales, que les permitía retraerse hacia el interior de la concha (cámara de habitación) para protegerse de peligros externos.
Probablemente el ammonite sufrió un rápido enterramiento, y la criatura retrajo su cuerpo blando hacia el interior de la concha, quedando sellada por su mandíbula. Seguramente la concha se llenó de sedimentos antes de que su cuerpo blando comenzara a descomponerse. La falta de oxígeno provocó una descomposición lenta e incompleta, permitiendo la fosilización del mismo en las condiciones que nos ha llegado hasta nuestros días.
El fósil de este ejemplar se encuentra depositado en el National Museum de Cardiff, en Gales, donde se exponen interesantes colecciones de arte y ciencias.
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Museo Nacional de Cardiff |
Llamamos ammonites heteromorfos a aquellos cuyo desarrollo de la concha no sigue un plano espiral, o no mantienen contacto entre las vueltas de la misma.
Los ammonites heteromorfos tienen la cualidad de adoptar extrañas formas desenrolladas, a veces muy caprichosas. Desde el desenrollamiento simple de los Scaphites, o los Crioceratites, hasta las formas más caprichosas como los Ancyloceras o los Nostoceras. De ahí el gran interés por sus ejemplares fósiles de extraordinaria y rara belleza. Suelen ser los cefalópodos fósiles que más llaman la atención en colecciones y museos.
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Extracción del fósil |
Una de estas criaturas es el Diplomoceras máximum, que vivió en los mares de la Antártida, en el Cretácico Superior, hace unos 68 millones de años. Llama la atención su tamaño, de 1,50 metros de largo, y su forma parecida a un clip. Su desarrollo es de forma desenrollada en U, que se repite de modo inverso, con tramos de curva corta de 180 grados, y tramos rectos de gran longitud. Su extraña forma, muy poco aerodinámica, les hizo ser muy mal nadadores, por lo que su hábitat debió ser el fondo marino, lo que le daba cierta ventaja respecto a sus depredadores como los mosasaurios y otros reptiles marinos de gran tamaño.
Pertenece a la familia Diplomoceratidae, citada por SPATH, 1926.
Los fósiles del ejemplar de mayor tamaño fueron descubiertos en la isla de Seymour, en la Antártida, entre los años 1994 y 1995, por paleontólogos de la Universidad Purdue, en Indiana, U.S.A.
El ammonite se encuentra expuesto en el Museum of Earth, en Ithaca, Nueva York.
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Diplomoceras máximum expuesto en el museo |
Según estudios llevados a cabo posteriormente por las biólogas Linda Ivany y Emily Artruc, de la Universidad de Siracuse, en Nueva York, Diplomoceras máximum pudo haber tenido una larga vida, según deducen por el gran número de costillas que refleja en su concha, como consecuencia de su adaptación al medio hostil en el que vivía, con inviernos oscuros y de difícil obtención de alimento.
El estudio desarrollado por ambas biólogas, en base al isótopo de carbono y oxígeno, determinan que se produce una liberación anual de metano en el fondo del mar, lo que deja una señal en la concha, creando un patrón que se repite a lo largo de misma, y que coincide con la aparición de costillas perpendiculares a la longitud de la concha, es decir, que desarrollaría una nueva costilla cada año. Por el número de costillas que presenta el fósil, podemos deducir que podría haber tenido una vida de unos 200 años, algo nada habitual en los cefalópodos, cuya vida en las especies actuales es mucho más corta.
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Recreación del Diplomoceras máximum |
Diplomoceras máximum sería otro de los conocidos como ammonites gigantes.
Orthosphinctes (Ardescia) desmoides |
Mucho se ha hablado ya sobre este tema, pero por su interés y la fascinación que provoca en el mundo de la Paleontología, y en especial en el de los cefalópodos, resulta de obligación hacer una mención sobre el mismo, acompañada de datos complementarios sobre el tamaño de los ammonites.
Hablamos de Parapuzosia seppenradensis. El ammonite más grande hasta ahora conocido, y sobre el que a continuación vamos a comentar.
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Parapuzosia seppenradensis, 1,80 mts. de diámetro |
Los ammonites son cefalópodos fósiles que habitaron los mares y océanos desde el Devónico hasta su desaparición al final del Cretácico, hace unos 66 millones de años.
Gracias a los fósiles que nos dejaron, hoy en día podemos conocer bastante información sobre los ammonites, aunque ésta nos llegue solo a través de sus conchas fosilizadas. Se conocen sus formas, tamaños, costillas, líneas de sutura, su hábitat, evolución, etc.
En cuanto al tamaño, los ammonites van desde unos milímetros hasta varios metros de diámetro, si bien lo que podríamos aceptar como tamaño "normal" es de hasta unos 25 cms. más o menos.
En parte también se vieron afectados por el "gigantismo" que desde el Jurásico Superior, afectó a varios grupos de animales, como los dinosaurios, que en algunos herbívoros, llegaron a alcanzar los 25 metros.
Respecto a los ammonites, se conocen ejemplares fósiles del género Lytoceras, procedentes del Tithónico (Jurásico Superior) que alcanzan el medio metro de diámetro, sin contar con la cámara de la habitación.
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Lytoceras sp, del Tithónico, con 45 cms. de diámetro |
En el Barremiense (Cretácico Inferior), aparecen ejemplares de ammonites heteromorfos, pertenecientes al género Ancyloceras, de tamaño considerable, hasta cerca de 1 metro.
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Ancyloceras expuesto en el M.U.P.E. |
Posteriormente, en el Cretácico, volvemos a encontrar ammonites de considerable tamaño, pertenecientes al género Parapuzosia. De hecho, el mayor ammonite conocido hasta la fecha es el Parapuzosia seppenradensis.
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Parapuzosia seppenradensis |
Tiene un diámetro de 1,8 metros, estando incompleto. Pertenece a la familia Desmoceratidae. Su tamaño real se estima entre los 2,3 y 2,5 metros. Fue encontrado el 22 de febrero de 1895 en una cantera cercana a Seppenrade, al sur de Münster (Alemania). Descrito por LANDOIS en 1895 como Pachydiscus seppenradensis, y posteriormente clasificado como Parapuzosia por NOWAK en 1913. El primer ejemplar encontrado, también en la misma cantera, tenía un diámetro de 136 cms. Vivió al principio del Campaniense, en el Cretácico Superior, hace unos 72 millones de años.
En la actualidad existen varias réplicas de este ejemplar, repartidas por museos de todo el mundo, si bien el fósil original, se encuentra expuesto en las salas del LWL Museum für Naturkunde (Museo de Historia Natural) de Münster (Alemania).
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Tamaño del ammonite respecto a un humano |
El nombre de Parapuzosia seppenradensis significa "similar a Puzosia", y la especie viene dada por el nombre de un barrio, Seppenrade, en la ciudad de Lüdinghaiusen, en Rhenania del Norte-Westfalia, en Alemania.
Probablemente, Parapuzosia seppenradensis, proviene de la evolución de su antecesor Parapuzosia leptophylla, que con un tamaño aproximado de 1 metro de diámetro, también podemos considerarlo como ammonite gigante.
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Parapuzosia leptophylla |
Si bien se han descrito varias teorías sobre el desarrollo de este gigantismo, también es cierto que los paleontólogos no han llegado a un acuerdo sobre cuál es la causa principal del mismo, pues tan solo afecta a unos cuántos géneros y no a su totalidad, a su vez que tampoco les supone ninguna ventaja que les hubiera permitido librarse de la extinción.
Una de las teorías propone que, además de por el cambio climático, algunos ammonites evolucionaron hacia un mayor tamaño con el fin de dificultar el poder ser devorados por los Mosasaurios, sus principales depredadores. Una concha más grande, lo pondría más difícil al Mosasaurio para moderlo y tragarlo, con lo que le daría una tregua al ammonite y le permitiría más tiempo para la reproducción y puesta, facilitando de este modo su supervivencia.
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Mosasaurio devorando un ammonite |
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Presentación del evento |
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Parte de la colección |
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Ammonites de la colección |
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Ammonites de la colección |
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Detalle de la colección de ammonites |
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Vista parcial de las vitrinas |
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Djurjuriceras ponti |
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Acantilados en la costa de Lyme Regis |
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El ejemplar de ammonite en proceso de limpieza |
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Nic junto al ammonite una vez preparado |
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Una de las salas del museo de Lyme Regis |
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Luc en proceso de limpieza y preparación de los ejemplares |
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Acantholytoceras |